Beyond Nice and Cannes: The hidden (and affordable) side of the French Riviera

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La Costa Azul es el patio de recreo por excelencia de los ricos y famosos, pero dejemos una cosa clara: no necesitas un superyate de varios millones de euros ni una tarjeta de crédito VIP para disfrutarla de verdad. Si eres lo bastante listo como para saltarte la caótica y carísima locura de julio y agosto, y viajas en mayo, junio o septiembre, podrás experimentar esas vistas de postal del océano azul profundo y los pueblos costeros históricos sin pagar el ridículo impuesto de la temporada alta!

Tu campamento base para esta misión debe ser, naturalmente, Niza, una ciudad que prácticamente inventó el estilo de vida mediterráneo. Si vienes desde la costa española, volar suele ser una trampa una vez que sumas las tarifas ocultas de equipaje y los caros traslados al aeropuerto. ¿Una alternativa mucho más astuta? Reservar un autobús directo nocturno desde Barcelona. Los billetes empiezan en unos treinta y cinco euros, te pasas el viaje durmiendo y te despiertas justo en el centro de la acción. Una vez allí, puedes pasear por el icónico Promenade des Anglais o perderte por los mercados de flores del casco antiguo sin gastar nada. Para un almuerzo ridículamente barato, huye de las trampas para turistas del paseo marítimo y busca la Socca, un crepe de garbanzos tradicional y crujiente que cuesta solo cuatro euros en los puestos locales de los callejones. Una cena decente en un bistró de barrio te saldrá por unos veinte euros.

Lo mejor de la Costa Azul es lo ridículamente fácil y barato que resulta moverse de un sitio a otro. Olvídate de alquilar un coche y tener que lidiar con aparcamientos imposibles o conductores agresivos (créeme, no quieres pasar por eso). Toda la costa está conectada por una red de trenes regionales súper escénica. Los billetes desde Niza a puntos calientes como Antibes o Menton cuestan solo entre siete y ocho euros por trayecto, y las vías van pegadas al agua!

Si buscas un ambiente de playa más relajado, Antibes es una visita obligada. Mientras que Niza es famosa por sus dolorosas playas de piedras que te destrozan los pies, Antibes esconde hermosas calas de arena fina y aguas turquesas totalmente gratuitas. Puedes pasarte la tarde tomando el sol justo al lado de las antiguas murallas de piedra de la fortaleza.

Ahora bien, si coges el tren hasta el final de la línea, justo en la frontera italiana, llegarás a Menton, conocida como la ciudad más cálida de la costa. Los edificios de color amarillo brillante, naranja y rosa se elevan directamente sobre el mar, dándole a todo el lugar una estética italiana espectacular. Y como estás justo en la frontera, puedes usar un truco de presupuesto brillante: ¡la comida! Pasa de los restaurantes franceses y cómete una auténtica y enorme pizza al horno de piedra o un plato de pasta fresca cerca del puerto viejo por unos trece euros, una auténtica ganga para esta zona de Europa.

Una escapada rápida al sur de Francia no tiene por qué ser una pesadilla logística ni un desastre financiero. Solo consiste en cambiar el abrigo por las gafas de sol, subirse al tren local y disfrutar del sol mediterráneo manteniendo tu cuenta bancaria completamente intacta :)

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