How to travel Switzerland by train without spending a millionaire’s budget

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Seamos sinceros por un momento. Todos hemos visto esos vídeos virales de trenes rojos impecables cruzando montañas nevadas de postal y puentes de piedra de vértigo. Suiza parece un auténtico sueño hasta que se te ocurre mirar los precios de las famosas líneas panorámicas como el Glacier Express. En el momento en que te das cuenta de que pretenden que pagues más de cien euros solo por una reserva de asiento básica—además del billete real, que ya es carísimo—¡la realidad te da un bofetón de aire alpino! Es una burbuja de lujo diseñada para jubilados ricos, no para gente que quiere viajar con dos dedos de frente.

¿Pero qué pasaría si pudieras hackear el sistema por completo? Aquí tienes el secreto mejor guardado que la oficina de turismo suiza no te va a contar a bombo y platillo: esos trenes panorámicos de lujo comparten exactamente las mismas vías de acero con los trenes de cercanías regionales. ¡Piensa en ello por un segundo! Vas a contemplar los mismos picos montañosos de infarto, cruzar los mismos viaductos altos y mirar hacia los mismos valles profundos. Todo lo que tienes que hacer es pasar de los trenes pijos con techos acristalados y subirte a los trenes regionales de toda la vida.

Elegir la opción local te da una experiencia muchísimo mejor, y no es solo por el dinero. Los famosos trenes turísticos tienen ventanas selladas que no se pueden abrir, lo que significa que cada foto que hagas tendrá un reflejo horrible de las luces interiores. ¡Un auténtico desastre para tus recuerdos! En cambio, en los trenes regionales a menudo puedes bajar las ventanillas del todo :) Así puedes sentir el aire puro de la montaña en la cara y sacar fotos perfectas y nítidas de los Alpes sin que ningún molesto cristal te arruine la toma.

Organizar la logística con el móvil es ridículamente fácil. Si estás buscando una ruta mítica como el Paso Bernina entre Chur y Tirano, simplemente filtra la búsqueda en la aplicación para que solo te muestre las opciones regionales. Es verdad que tendrás que bajarte y cambiar de tren una o dos veces en estaciones de montaña diminutas, pero estos transbordos están calculados al milímetro. Los trenes suizos son famosos por algo, así que jamás te vas a quedar tirado en mitad de la nada.

Además, moverte en plan local significa que puedes olvidarte por completo de reservar el viaje con semanas de antelación. ¿Quién quiere ese tipo de estrés en vacaciones? Te presentas en la estación cuando te apetezca, compras un billete estándar y te sientas donde te dé la gana. Estos trenes regionales rara vez van llenos, lo que te permite cambiarte del lado izquierdo al derecho del vagón cada vez que el paisaje se vuelva más espectacular.

Si quieres proteger tu cartera en un país que es famosamente carísimo, hazte un favor y pásate por un supermercado en Alemania o Italia antes de cruzar la frontera para llenarte la mochila de comida. ¡Gastarte veinte euros en un sándwich mediocre y reseco en una estación suiza es la forma más rápida de amargarte el viaje! Quédate en las vías regionales, llévate tu propio almuerzo y podrás experimentar el viaje en tren más bonito de Europa sin acabar completamente arruinado.

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